El clima extremo no es solo un pronóstico: está obligando a las personas a abandonar sus hogares. 
Desde los devastadores incendios forestales en Maui hasta la prolongada sequía en el Cuerno de África, los desastres climáticos están desarraigando a millones de personas. Solo en 2022, 3,2 millones de adultos en Estados Unidos se vieron desplazados debido a desastres. Y a nivel mundial, las cifras son aún más alarmantes.
El cambio climático interactúa con las vulnerabilidades existentes —pobreza, conflicto e inseguridad alimentaria—, lo que genera un fuerte impulso para migrar. Ya sean inundaciones en Pakistán, huracanes consecutivos en Centroamérica o el calor insoportable en Phoenix, la gente se desplaza en busca de seguridad.
Sin embargo, los migrantes climáticos a menudo se quedan sin protección legal. Aún no existe un reconocimiento formal de su estatus, no existen vías migratorias claras y los sistemas de apoyo son muy limitados.
Pero hay esperanza. Iniciativas como la Ley de Personas Desplazadas por el Clima Proponer nuevos marcos, incluidas vías legales para la migración e inversiones en resiliencia global. 
En PROSDOMA, creemos que migrar nunca debería ser una decisión que ponga en peligro la vida. Por eso, apoyamos a las personas desplazadas, desde recién llegados a Alberta hasta comunidades afectadas por el clima en África, ofreciéndoles herramientas para construir vidas más seguras y sostenibles.. 
Concienticemos y aboguemos por soluciones justas y compasivas. Únase a nosotros para apoyar las vías migratorias sostenibles y la resiliencia climática.
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C.A.

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